Alejandro y Mariano, la cara y la cruz de la geoquímica

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Mariano y Alejandro son como una de esas parejas de cómicos, Pajares y Esteso, Martes y Trece, Cruz y Raya, Tip y Coll que, a pesar de tener una trayectoria académica dispar han sabido llevar adelante una vida profesional juntos en estos últimos años conjugando eso que tan difícil resulta: el respeto mutuo. En su caso, Alejandro y Mariano han encontrado el uno en el otro el complemento que les faltaba para llevar a cabo su trabajo; porque si Mariano era las manos y los ojos sobre el terreno, Alejandro era el transcriptor de esos conocimientos a veces intuitivos, otros largamente aprendidos de su compañero en informes de geoquímica. Un tándem ahora roto por la jubilación del que hacemos recuento en este diálogo que empezaremos retratando dos caracteres contrapuestos, el acelerado, la palabra atropellada de Alejandro Bel-lan, hombre imaginamos de explicaciones rápidas al teléfono, resolutivo, siempre con las prisas de quien sabe que el tiempo apremia y el de Mariano Martínez, al que uno podría confundir con un aldeano de visita en la ciudad por su bonhomía, el hablar reposado y la paciencia de quien ha caminado las tierras de España y nos dicen que las de Marruecos y República Dominicana. Sería fácil decir que el enjuto Bel-lan y el más generoso en carnes Martínez son una especie de Don Quijote y Sancho que han recorrido de palmo a palmo el suelo patrio, pero no caeremos en la comparación fácil. Lo que sí que es cierto es que sin la sensatez de Mariano al caminar en busca de los componentes que Alejandro le encomendaba los molinos de las vallas que muchas veces le impidieron el paso se habrían convertido en gigantes imposibles de franquear. Sigue leyendo “Alejandro y Mariano, la cara y la cruz de la geoquímica”