Al corazón del Andévalo

Esta singular comarca de Huelva, situada entre la Sierra de Aracena y Portugal, nos recibía calurosamente a primeros de octubre con nada menos que 35°C.

De camino a nuestro destino, cruzábamos por delante de Cerro Colorado en Río Tinto y nos alegraba enormemente ver toda la actividad minera en la corta; retroexcavadoras cargando en varios frentes, dumpers por las pistas, hasta tres grandes voladuras perforadas y la planta a pleno rendimiento. Hacía muy poco tiempo en el que el silencio se había adueñado por completo de este increíble paraje. Atalaya Mining, empresa propietaria del Proyecto Río Tinto presentaba recientemente los resultados de 2017, su primer año completo de producción y confirmaba la buena marcha de la explotación. Esto es una grandísima noticia para los vecinos del pueblo y alrededores, que asisten esperanzados a una dinamización de la economía y el empleo.

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Explotación de Cerro Colorado en la actualidad (Río Tinto, Huelva)

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Guardiana del tiempo

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Fini se siente en la Litoteca de Peñarroya como Chicote al abrir una nevera llena. Porque para ella las provisiones que la alimentan son todos los sondeos que almacena esta desconocida colección de recursos minerales. Viendo con ella las imágenes de las muestras, de las 12.500 que alberga la Litoteca, lo primero que llama la atención es el aspecto de las mismas, una especie de barra cilíndrica que Fini, acostumbrada a dar charlas divulgativas a escolares nos describe muy plásticamente como “si fuera un gran salchichón”, imagen impagable con la que se quedan los chavales. La peculiar forma de la muestra obedece a la perforadora que permite obtener la misma; obteniendo muestras de testiguo continuo o de ripio, es decir, la misma muestra, pero de roca machacada, una suerte de detritus. Así que aquello del terceto con ripios de Jardiel Poncela cobra otro sentido, a la vista de la terminología geológica.

«Aula Abierta» entre España y Portugal sobre experiencias mineras

Conectados en la distancia por primera vez a través de una videollamada, aunque unidos históricamente como habitantes de ese espacio que cruza fronteras, la Faja Pirítica, alumnos de dos centros educativos de la zona, el Agrupamento de Escolas de Aljustrel y el IES Cuenca Minera – Minas de Riotinto intercambiaron experiencias y conocimientos sobre lo que significa la minería en sus localidades. Los chavales de ambos institutos pusieron en común la historia de sus respectivos municipios y comentaron su estrecha relación con la minería desde hace siglos, gracias a esta mesa-redonda telemática, en la que los alumnos y alumnas se dieron cuenta de todo lo que tienen en común con respecto a sus vecinos del otro lado de la frontera.

¡Nos vemos en la Faja Pirítica!

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“Aunque no lo sepas, hay algo que amas mucho más que a mí, la tierra roja de Tara”. Eso le aseguraba el melifluo Ashley a una entregada Escarlata O’Hara en “Lo que el viento se llevó“. Pero eso es porque no conocería la Faja Pirítica Ibérica. Allí si que la tierra y los ríos son rojos. Tanto es así, que ha sido escenario de muchas recreaciones de parajes marcianos en el cine y que la NASA experimenta en tierras onubenses cómo podría ser la vida extraterrestre. 

Para Inmaculada Gil, responsable de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación en el IGME, es más que eso “es un dominio muy especial, prácticamente único en el mundo se puede decir. Probablemente sea la mayor concentración de sulfuros masivos del mundo y eso es una anomalía geológica, una concentración anómala de minerales, cuyo valor depende de la demanda en cada momento”. Ese uso, implacable en tiempos, le dio ese aspecto descarnado a la tierra, horadada con descomunales agujeros en una especie de espiral, fruto de las prácticas extractivas del pasado que como nos confirma Inma “esas grandes cortas mineras son muy impactantes. Ahora se tiene mucho más cuidado y la legislación es mucho menos permisiva que entonces”.